Estoy lactando y me muero de hambre todo el tiempo, ¿es normal?

Estoy lactando y me muero de hambre todo el tiempo, ¿es normal?

¿Sientes que ahora que nació tu bebé tienes más hambre que cuando estabas embarazada?

Acompáñanos los siguientes minutos para descubrir el porqué pasa esto y qué te recomendamos para ello.

Debes saber de inicio que durante la lactancia las necesidades nutricionales son considerablemente mayores que durante el embarazo. Ya que en el transcurso de los primeros 4-6 meses de vida tu bebé dobla el peso alcanzado durante los 9 meses de gestación.

Para que te des una idea más clara, la leche producida en esos meses de lactancia equivalen al gasto energético total de la gestación, por lo que es sumamente normal que durante esta etapa presentes un mayor apetito. Normalmente después de los 6 meses de dar pecho la prolactina baja, las hormonas comienzan a regular un poco y puede darse un proceso de quema de grasa más acelerado.

Resulta maravilloso que el cuerpo de las mamás siempre prioriza las necesidades del bebé y, por ello, la mayoría de los nutrientes, como el hierro, el zinc, el folato, el calcio y el cobre se siguen excretando en la leche en un nivel adecuado y estable, a expensas de los depósitos maternos.

La energía, las proteínas y todos los nutrientes de la leche provienen tanto de la alimentación como de tus propias reservas maternas, pero si no se obtienen los suficientes nutrientes puede estar en riesgo la deficiencia de algunos minerales y vitaminas que cumplen funciones importantes.

Las variaciones que sufre la alimentación diaria pueden cambiar los niveles de los ácidos grasos y algunos micronutrientes, pero no se relacionan con la cantidad de leche ni con su calidad, de hecho, esta posee un excelente valor nutricional e inmunológico.

¿Cuáles son nuestras recomendaciones?

-En esta primera etapa de lactancia te recomendamos consumir de 330 y 400 calorías extras por día para mantener una buena energía.

-Cuando estás dando pecho no se pueden restringir tanto las calorías, lo ideal es consumir entre 1,700-1,800 calorías por día.

-Come cuando tengas hambre, cuidando la calidad y el tipo de los alimentos, recuerda no quedar llena; aprende a escuchar a tu cuerpo cuando está saciado (mientras más simple sea la dieta hay menos probabilidad de aumentar las calorías al día).

-Consume carbohidratos altos en fibra como: avena, papa y quinoa, grasas de preferencia: el aguacate, el salmón y oleaginosas, las proteínas base: huevo, pollo y pescado y los vegetales de preferencia de base hojas verdes, que sean los más abundantes, estos contienen luteína y ayudarán a mejorar el aspecto de la piel y su recuperación.

-Siempre trata de consumir los carbohidratos en las primeras comidas del día, porque a medida que pasan las horas el cuerpo segrega más insulina. Procura que las cenas sean muy bajas en carbohidratos, ya que en este tiempo del día somos más sedentarias.

-Si no consumes la cantidad adecuada de calorías la producción de leche no va a ser eficiente. De hecho afecta el consumir el tipo de grasas, si no son grasas buenas puede hacer variar el perfil de la leche materna y que esta sea deficiente en nutrientes.

-Toma mucha agua, es esencial para la producción de leche. Trata de evitar el café y las bebidas alcohólicas, y si lo consumes espera tres horas y luego das pecho. Pero si la meta está en perder peso después del embarazo no recomendamos el consumo, ya que hace lento el metabolismo y trae calorías extra.

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